Revista Ground Online
logo revista Ground

Gastronomía / La Strega

Para sus fanáticos (que son muchísimos) es el mejor helado del mundo. La Strega logró posicionarse como la heladería por excelencia de Canning y sus alrededores, haciéndole frente con éxito a las grandes cadenas.

20 años hechizando Canning

En su forma más simple, el helado es un alimento congelado hecho a base de agua, leche, crema de leche y agua, combinado con saborizantes, edulcorantes o azúcar. Según el sabor se le agregan yemas de huevo, frutas, chocolate, galletas, frutos secos, yogurt, entre otros ingredientes. Es un alimento muy completo que aporta nutrientes y vitaminas y resulta bueno consumido con moderación en una dieta equilibrada. Su origen es incierto, pero es probable que hayan existido bebidas heladas o enfriadas con nieve y hielo en las cortes babilónicas, antes de la era cristiana. Hoy en día, el helado es uno de los grandes triunfos de la tecnología de alimentos y el aire es uno de sus principales ingredientes. Sin el aire el helado sería una nieve de leche.
Dentro del mercado podemos encontrar helados industriales, elaborados en plantas en los que se emplean colorantes artificiales, saborizantes y estabilizadores para realzar su aspecto y sabor, tienen una gran cantidad de aire incorporado y por su producción masiva son más económicos.
Por otro lado, existen helados artesanales elaborados en pequeñas fábricas, realizados principalmente con procedimientos manuales. En su fórmula se emplean únicamente productos frescos y no llevan saborizantes artificiales, colorantes ni conservantes, tienen menos aire incorporado y un aspecto muy cremoso. Generalmente se prepara en el día. Puede subdividirse en dos grandes familias, los helados de crema y los helados de agua.

 

 

En Plaza Canning, encontramos la heladería artesanal más antigua de la zona, La Strega, que hace 20 años le viene haciendo frente a las grandes cadenas de heladerías. Jorge Martínez es (o era) contador público, trabajó muchos años en relación de dependencia para distintas empresas hasta que allá en el año ’95, dada la situación económica del país y las habituales restructuraciones en las empresas, Jorge se quedó sin trabajo. Pero no se quedó quieto. Buscó en las páginas amarillas de la zona y entendió que poner una heladería podía ser un negocio rentable ya que la oferta era prácticamente nula. Siempre fue un consumidor “eventual” de helados y no tenía conocimiento alguno sobre su elaboración. Primero había pensado en gerenciar una franquicia de una cadena de heladerías que ya estuviera afianzada en el mercado pero nunca estuvo convencido de la calidad del producto. Finalmente se acercó a una heladería del barrio donde vivía, en Lanús, para vender ese producto en Canning. Así arrancó La Strega, en un local sobre la ruta, frente al primer  shopping de la zona, cuando todavía Canning estaba en pañales, “fui un espectador privilegiado del crecimiento de Canning” aseguró Jorge, un visionario que pudo percibir un gran proyecto en una zona donde, en aquel entonces, había más campo que gente. Así se instaló con sus helados que traía diariamente desde Lanús. Al mismo tiempo se capacitó en el rubro con la intención de elaborar él mismo su producto. Tal vez con su mirada puesta en el futuro, Jorge se adelantó un paso e hizo que La Strega fuera el primer local en ofrecer servicio de delivery en la zona, para comodidad de los clientes. En el año 2000, con la crisis sacudiendo el país, la mayoría de los empresarios del rubro se planteaban el modo de mantener la rentabilidad de sus negocios, en muchos casos optaron por comprar materia prima más económica y reducir la calidad del producto final. Pero este no fue el caso de La Strega, Jorge, no es un empresario típico, tal vez por eso apostó a más: prefirió mantener la calidad del producto partiendo, como siempre, de la mejor materia prima aún a pesar de los costos. Es que Jorge, además de todos los ingredientes que agrega en sus fórmulas, le pone el corazón a lo que hace y ahí reside el ingrediente especial que hace que una pequeña heladería artesanal pueda subsistir y perdurar frente a la competencia de las grandes cadenas.
El negocio prosperó de la mano del crecimiento urbano. La Strega se mudó a Plaza Canning en el año 2006, cuando éste recién se inauguraba, “somos el único local que subsiste en el shopping de aquellos que arrancamos al principio” cuenta orgulloso Jorge. No tienen sucursales. Sigue siendo una empresa artesanal familiar muy bien organizada en su funcionamiento y todos los que forman parte de La Strega conforman un equipo de trabajo donde cada engranaje parece estar perfectamente aceitado, “Cada integrante entiende su importancia dentro del equipo y se siente parte de él, hay un buen espíritu de trabajo” comenta Jorge. “Los chicos con los que trabajamos son como nuestros hijos” agregó Martha, quien acompaña a Jorge en la vida y en el negocio hace ya algunos años.
Jorge bautizó a la heladería La Strega, La Bruja, “en honor a mi ex suegra” cuenta entre risas, “era una mujer de origen italiano al igual que la receta de estos helados, que son típicamente italianos” agregó. En la heladería, conviven máquinas con más de 50 años de antigüedad con las más modernas computadoras que hacen helados, otorgando ambas la misma calidad de producto final. En la actualidad ofrecen una variedad de 59 sabores aproximadamente y trabajan los 365 del año, incluso los feriados, en horario corrido. Si bien su fuerte es el helado, tienen además un sector de cafetería. En septiembre pasado La Strega cumplió sus primeros veinte años de vida. Jorge y Martha esperan “que La Bruja siga hechizando Canning por 20 años más”.

Abren todos los días del año
Sábados, domingos y lunes de 11 a 24 horas / De martes a viernes de 8 a 24 horas


Podes ver más de esta nota en Facebook