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Protagonistas


Los Di Leo partieron de Ezeiza en una motor home con el objetivo de recorrer 100 países en 80 meses.

Rodando ando

Esta es la historia de los Di Leo, una familia que bajo el lema “una familia, un sueño, un viaje” pretenden recorrer los cinco continentes y visitar más de cien países. El viaje lo realizan a bordo de “Libertad”, un vehículo ecológico construido por ellos mismos que hace las veces de casa y de transporte, en una aventura que los lleva por infinitos caminos, tierras desconocidas y paisajes soñados. El sueño que los mueve es dar la vuelta al mundo sin importar el tiempo que les lleve, aunque planean que solo sean 80 meses. Tal vez este sea, en realidad, un viaje al interior de ellos mismos. Según explican “La única forma de encarar una aventura de este tipo es despojarse de cosas materiales, abandonar la idea de un trabajo estable, aceptar alejarse de la familia y los amigos y de todas aquellas cosas que en lo cotidiano nos anclan a los lugares, para atreverse a lo nuevo y lo desconocido”.
La historia arrancó en el ’99 cuando Carla y Silvio cumplían diez años de casados y recién hacía uno que habían logrado tener su propia casa en las afueras de la ciudad, en el barrio El Trébol en Ezeiza, lugar elegido para que los hijos pudieran disfrutar de la naturaleza. La idea nació, desde muy pequeño, en la cabeza soñadora de Silvio que fue quien le propuso a su esposa concretar este sueño. Carla no tardó mucho en hacerla propia y juntos planificaron el viaje al que sumarían a sus hijos Ornella, Lara, Fabricio y Patricio, ya que la idea es dejarles a ellos un legado, una riqueza espiritual y cultural que no tiene que ver con el dinero. Finalmente en agosto de 2012 vendieron todo y arrancaron. “Partimos de Ezeiza, primero fuimos a Uruguay y luego empezamos a bajar hacia el sur, con el objetivo de llegar a Ushuaia y luego continuar hacia otros continentes” contó Carla.
Un asunto importante para ellos era el vehículo que usarían.  “Vimos cientos de Motor home, pero ninguno era el adecuado, finalmente decidimos que debía ser a nuestra necesidad y que, por lo tanto, debíamos construirlo nosotros mismos”, aseguran. En 2006 encontraron el indicado, un ómnibus Scania carrozado con motor home, pero por diversas razones tuvieron que esperar tres años para poder comprarlo y acercarse un paso más hacia su sueño. Una vez resuelto el tema de la compra del vehículo, al que bautizaron “Libertad”, lo refaccionaron con sus propias manos y lo acondicionaron para utilizar como combustible aceite de cocina usado que recolectan durante el viaje, llevan un generador eólico portátil y celdas solares, todo esto con el fin de demostrar que es posible el uso de energías sustentables, porque además esta familia tiene una fuerte consciencia ecológica y pretenden alertar y mostrar la gravedad del efecto invernadero en nuestro planeta. Creen fuertemente que “si cada uno de nosotros permanece indiferente, nuestros hijos se verán peligrosamente afectados”.
El desarrollo de este sueño se financia con el trabajo Silvio, Patricio y Fabricio que son diseñadores gráficos y multimedia, los trabajos en fotografía de Lara y Ornella quienes además arman postales y remeras, junto a su mamá Carla, para enviar a todas partes del mundo y venderlas. Cuentan además con algunos sponsors y siguen en la búsqueda de más interesados.



Para los hijos de la familia este es también un viaje educativo, en el que aprenden Historia, Geografía, Idiomas y es, sobre todo, una experiencia cultural incomparable. Llevan de todos modos un plan de estudios para concluir su formación tradicional y se ocupan de los trabajos de investigación y confección de informes sobre cada lugar que visitan, volcando la información ellos mismos en su página web. La propuesta es ir compartiendo a lo largo del viaje sus experiencias con instituciones educativas a través de charlas, fotos y videos digitales, promoviendo así el intercambio cultural activo al estilo de los intercambios estudiantiles, “hacemos un intercambio con toda la familia, ya que nos movilizamos todos en nuestra propia casa y la idea es compartir con otras familias, experimentar nuevas culturas e idiomas” manifiestan. Para documentar sus recorridos utilizan toda la tecnología a su alcance por medio de equipos digitales profesionales y su difusión se hace a través de internet y redes sociales.
La familia Di Leo destaca que en este viaje, uno de los mayores lujos que tienen es el tiempo, ya que entienden que “esta forma de vida nos permite compartir más tiempo en familia y conocernos más a nosotros mismos”. Los Di Leo además de cumplir un sueño personal tienen una misión concreta muy clara: difundir el plantado de árboles por todo el planeta como solución al calentamiento global. “Queremos que se plante un árbol por cada niño que nazca en el mundo, simbólicamente, porque necesitamos que se planten muchos más” cuentan también en su web donde desarrollan la problemática de la deforestación, la contaminación ambiental y la importancia de los bosques en la vida del planeta.
Ahora se encuentran recorriendo la costa de Ecuador, Tonsupa, Mompiche, Canoas, Montañitas, todas paradisíacas y a la espera de que termina el conflicto entre Colombia y Venezuela y se reabran las fronteras para poder pasar y  seguir andando. “Tenemos planes de ir a los Tepuy (los de la película Up! De Disney) Luego La Cascada del Angel, La gran Sabana, Los Roques, Isla Margarita y luego volver a Colombia y cruzar a Panamá” nos cuenta Silvio entusiasmado y continúa “este es uno de los problemas que tenemos hoy en día, necesitamos cruzar en barco, por eso estamos buscando alguna compañía, empresa o barco que nos quiera ayudar a sortear este escollo a cambio de publicidad en nuestra web”.
El mensaje de la familia Di Leo es claro: “Si tienes un sueño, concéntrate en buscar la manera de cumplirlo, no esperes a juntar el dinero o a acumular excusas para postergarlo para más adelante. Cuando uno se compromete de verdad, la providencia también lo hace, comienzan a ocurrir hechos inesperados, se abren puertas que no esperábamos y aparece la ayuda que necesitamos que ni siquiera imaginábamos.” Y comparten esta cita de Goethe “Aquello que puedes hacer o sueñas que puedes hacer, comiénzalo. La audacia tiene genio, poder y magia”, sin dudas esta es la convicción que los mueve y hace que sigan rodando.
Llevan tomadas más de 120.000 fotos y filmaciones. A partir de Perú fijaron una cámara en el frente de “Libertad” y van haciendo tomas de todo el viaje. Están escribiendo un libro interactivo con código QR “que te va a permitir leer y al mismo tiempo ver una foto, un video o escuchar una canción relacionados con el momento del viaje que estamos relatando” explica Silvio.
En 80 meses habrán hecho el equivalente a siete vueltas al planeta Tierra, habrán visitado más de 100 países, pasarán por más de 200 aduanas, aprenderán al menos 5 idiomas, gastarán más de 75.000 litros de combustible, cambiarán más de 50 veces el aceite del motor y, probablemente, acumularán igual cantidad de  kilómetros que de amigos.

 

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