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#Expresiones / Rubén Lamponi

Nació en Capital Federal hace 68 años, vivió en Chile y hace 18 años que está radicado en Canning.
Se define como un todo terreno porque puede hacer arte con todo lo que encuentra.

Hechos con desechos

Ruben Lamponi, un hombre con un hablar pausado. Ruben, así, sin acento. Artista plástico multifacético, creativo e ingenioso por donde se lo mire. Talentoso. Nació en Capital Federal hace 68 años, durante un fresco invierno. Vivió algún tiempo en Chile. Hace 18 años está radicado en Canning. Se define como un todo terreno porque puede hacer arte con todo lo que encuentra. Ansioso. Ruben logra domar su ansiedad característica únicamente cuando está haciendo lo que le gusta.

Durante más de 45 años se dedicó a la animación. Cuando era apenas un adolescente trabajaba como cadete de arte en Naicó Propaganda. Recién estaba aprendiendo a dar sus primeros trazos cuando se enteró que el gran García Ferré daba una conferencia y lo fue a ver. Osado como pocos, aquel joven Lamponi se acercó a él y simplemente, cuenta “le pedí que viera mis dibujos, algo absolutamente fuera de lugar” reconoce entre risas. Para su sorpresa García Ferré miró sus dibujos y le propuso que fuera a visitarlo a su productora el lunes siguiente. No solo le ofreció trabajo sino que además ofreció duplicar su sueldo de ese momento.



Esa osadía fue, sin dudas, el comienzo de su extensa carrera en la animación. Ruben formó parte de la producción para las archiconocidas Anteojito y Antifaz e Hijitus. Fue camarógrafo en los largometrajes Mil Intentos y un Invento e Ico, el caballito valiente. Le ofrecieron hacer los story board y los layout de Mafalda, realizando un capítulo por día y luego el largometraje Mafalda, de Quino. También realizó la producción del informativo infantil de Billiken, El Mono Relojero. Cuando concluyó el informativo decidió independizarse produciendo cortos comerciales en dibujos animados para toda Sudamérica. Durante el año ’78, una época socialmente convulsionada, hizo la  producción de “La DGI del Tanquecito”. Produjo además 12 cortos institucionales para el Banco de Chile en dibujo humanizado, serie con la que ganó un Primer Premio a la Creatividad en el Festival de Cannes. En los años ’80 realizó cortometrajes, creó y produjo Morf, Buenas Noches Casimiro que se emitía todas las noches por ATC (el recordado personaje que mandaba a los chicos a dormir) y A tomar la sopa con Casimiro, que también se transmitieron en Chile y en Televisión Española. Ese año Lamponi y su familia se radicaron en Chile, donde fue convocado para colaborar en la producción de la serie animada El Increíble Hulk, para Estados Unidos. Hizo el lanzamiento del comercial de Provida, Chilectra, trabajó para la marca de ropa deportiva Bata, productos Cesta y realizó 5 cortos para Concha y Toro. Colaboró en la tira Condorito y realizó innumerables comerciales para el mercado latinoamericano. Hizo publicidades para las revistas El Gráfico, Para Ti y Gente. Como si fuera poco se dedicó al humor gráfico publicando sus trabajos bajo el seudónimo Mapi en las revistas Antifaz, Patoruzú y María Belén que integraban el suplemento dominical del diario El Mundo.





Paralelamente como hobby realizaba esculturas, trabajando  en pierda, vidrio, metal y madera. Su primer acercamiento fue la realización de máscaras con yeso. Intermitentemente tomaba clases de dibujo con modelo en vivo en la Asociación Estímulo de Bellas Artes, “lo que pasa es que el dibujo es como tocar la guitarra, si no practicás todos los días no sirve” explica. Entonces, en algún punto, tomó un desvío. Este artista ingenioso, un poco chatarrero y otro poco arquitecto frustrado, emplea materiales en desuso  para sus creaciones. “Estos Hechos con desechos plasman el arte de reciclar” explica, algo que caracteriza su obra y la hace notable. Cada una de sus piezas sorprende y enamora. Él no para de juntar cosas, futuras obras de arte y sus amigos también colaboran juntando objetos.  “Ahora, hace por lo menos dos años que no hago una escultura ni uso el horno” confiesa y es que su atelier le quedó chico a este hombre de espíritu inquieto. Se pueden ver algunas de sus obras en exposición permanente en el Hotel Plaza Central Canning y en el lobby del Hotel Albert, en Villa Gesell.
Por otra parte, con su empresa, durante 31 años y hasta el año pasado hacía la compaginación, edición y logística del circuito publicitario en todo el país para la cadena FilmSuez, actividad que le daba tiempo libre para seguir con sus esculturas.
Hoy en día, después de tanto camino recorrido y de varios stent, intenta llevar una vida más saludable y disfrutar con pequeñas cosas. Pero su cabeza no para. “No me imagino mi vida sin arte, el arte forma parte de la vida cotidiana” asegura.

www.rubenlamponi.com.ar / lamponiruben@gmail.com / lamponi@speedy.com.ar


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