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#Expresiones / Ópera


Duilio Smiriglia

Era cocinero hasta que descubrió, casi de casualidad, la pasión por la ópera. A los 33 años comenzó a estudiar en el colón y hoy es uno de los tenores más reconocidos, a pesar de recorrer los grandes escenarios del mundo, duilio sigue siendo ese pibe de barrio que saca tiempo de donde no tiene para dar una mano en obras que le llenan el alma.
Fue alumno del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, participó de clases dictadas por Teresa Berganza, el Tenor Raúl Giménez y el barítono José Van Dam. En 2007 obtuvo el segundo lugar en el Concurso Nacional de La Ópera de San Juan. En 2009 recibió el Premio Revelación, otorgado por la Asociación de Críticos Musicales de la República Argentina. Se presentó en prestigiosos Teatros de Argentina, Chile, New York, Michigan, Londres, Barcelona, Miami, San Francisco, San Petersburgo, Barcelona, Holanda, Madrid, Paraguay y Chile, entre otros. Además realizó estudios en Europa con reconocidos maestros. 

Nació en Valentín Alsina en 1970. Creció y vivió en Monte Grande hasta los 30 años cuando se mudó a Capital Federal. Concurrió al jardín, primaria y secundaria del Instituto Grilli de Monte Grande.

 



Duilio es cocinero y su acercamiento a la música fue un poco tardío. “Descubrí mi pasión cuando tenía alrededor de 33 años, casi por casualidad” relata Duilio. Admite que desconocía por completo su talento y cuenta “En un evento donde cocinaba me pidieron un menú italiano pero con la condición de cantar O Sole Mío. Yo no conocía la letra ni sabía realmente la música, tenía idea de que se trataba pero jamás había soñado con cantar una obra semejante. Estudiando esta canzonetta y escuchando a Pavarotti, el único tenor que hasta ese momento conocía, escuché entre sus grandes éxitos la famosa aria de la Ópera Turandot, Nessum Dorma, y fue en ese momento que me sucedió algo que me cambió la vida. En el momento en que el coro canta y Pavarotti retoma para dar las notas finales, comencé a llorar desconsoladamente. La emoción me embargó y no podía contenerla. Nunca me había ocurrido algo así, nunca. Que algo me llegase de ese modo al corazón. Fue en ese momento que tuve el sueño de, alguna vez, poder conmover a alguien de ese modo, tal como a mí me había sucedido”. Reconoce que en su familia la música siempre estaba presente. No tanto la música clásica pero sí el folklore. “Tengo recuerdos de escuchar a mi bisabuelo tocando el flautín, la mandolina o cantando Marechiare” comenta Duilio y continúa “Mi mamá es profesora de piano, mi papá siempre cantó muy bien folklore. Mis hermanos son muy afinados y Viky, mi sobrina mayor sueña con ser cantante”.
Si bien su pasión por la ópera comenzó “tarde” como él mismo dice, cuando ya estaba casado y tenía un rumbo su vida, su decisión de dedicarse a cantar no solo fue bien recibida en su entorno familiar, sino que recibió muchísimo apoyo de quien ese momento era su esposa, de sus padres y demás familiares. “Fue realmente un cambio de vida” reconoce el tenor.

Durante un largo período estudió en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón mientras seguía viviendo en zona sur y asegura que la única diferencia con sus colegas porteños era el viaje “Aunque mi cercanía al aeropuerto era muy envidiada” reflexiona divertido.
Como toda actividad de gran exigencia, ser un tenor de renombre internacional requiere de grandes esfuerzos, especialmente en lo que respecta a la técnica vocal, el entrenamiento musical y la entrega emocional y artística “Pero es una pasión y vale todo el esfuerzo. Dedicarse al arte tiene que ver con el corazón y no con la razón” asume Duilio.

Aunque el éxito y el hecho de presentarse en reconocidísimas salas nacionales y del mundo deben llenarle el pecho de orgullo, su objetivo como artista claramente es otro. “Lo más gratificante es una lágrima de emoción, una sonrisa, un abrazo a la salida del teatro o cuando vamos a cantar a algún hospital u hogar de abuelos, un mensaje en alguna red social. Creo que en algunos momentos mi sueño de emocionar, de tocar el alma de los otros con algo bello, se cumple”. Duilio no lo dice, porque estas acciones las lleva adelante de manera anónima y desinteresada, pero los que lo conocemos sabemos que forma parte de Música para el Alma y suele apadrinar eventos benéficos para hogares de niños, sobre todo en la zona sur donde pasó su infancia y adolescencia.
Smiriglia reconoce al Gran Pavarotti como uno de sus referentes  pero también lo son su gran maestro Raúl Giménez, con quien estudió en múltiples oportunidades en Europa. También admira a Alfredo Kraus, Plácido Domingo, Jonas Kaufman, Ramón Vargas, Marcelo Alvares entre muchos otros.
Dicta clases a varios “muy talentosos” alumnos y para aquellos que quieran dedicarse al canto lírico Duilio aconseja ante todo “seguir los sueños y no claudicar ante las dificultades”, siente que el objetivo es hacer las cosas bien, emocionar, transmitir, conectarse con el alma del otro, dar lo mejor y dejar que el universo muestre el camino. “Creo que hasta donde uno llega tiene que ver con múltiples factores, y llegar a algún lado o algún objetivo no es sinónimo de felicidad, y creo que ese si es el verdadero objetivo a perseguir” explica con claridad.
Actualmente está preparando algunos roles para próximas actuaciones en nuestro país y en el extranjero. Termina de protagonizar La VIuda Alegre, en plena calle Corrientes y trabaja en un proyecto llamado Duomo Lírico. Tiene planeados algunos viajes al exterior, conciertos y actuaciones en nuestro país y continuar con las actividades solidarias que realiza. A fines de abril, a sala llena, se presentó, junto a otros talentosos cantantes, en la Gala Lírica organizada por la Fundación Teatro Colón a total beneficio del fondo de becas de esa entidad donde fue ovacionado. Impecable.

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