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#Destinos / La Candelaria

El casco de la estancia está inspirado en un castillo del loire. A principios del siglo pasado fue una de las mejores estancias productoras de ganado y caballos del país. Hoy es un hotel de campo donde sus huéspedes se sienten transportados a la época dorada del campo argentino.

Estancia La Candelaria

A una hora y media de Capital Federal se erige una de las estancias más lindas de la pampa argentina, que hace frente al paso del tiempo reconvertida en un hotel de campo.  Su casco estilo francés, restaurado y mantenido respetando la estructura original, guarda la historia de la familia que lo creó.
En 1840, Lobos (por ese entonces conocido como Cuartel 6º) era uno de los últimos confines alcanzados por el hombre blanco dentro de la Provincia de Buenos Aires. Dos hermanos farmacéuticos, Orestes y José Piñeiro vislumbraron que la zona tendría un prominente desarrollo dentro de la economía agricologanadera que marcaba el rumbo del país y decidieron comprar unos primeros lotes de campo.
Poblaron estos campos con ganado ovino mientras proyectaba construir un casco de estilo colonial en su estancia a la que llamaron en 1845 Los Pontones.
Cuando Orestes contrajo matrimonio con Candelaria del Mármol rebautizó su estancia con el nombre de La Candelaria. Con el pasar de los años y ante la imposibilidad de tener hijos, el matrimonio decidió adoptar una niña a la que llaman Rebeca.

En 1890, Rebeca conoce a Don Manuel Fraga, un entrerriano de la alta sociedad que fue presidente de la Sociedad Rural y del Jockey Club. Años más tarde contraen matrimonio y a partir de 1900, Manuel empieza a participar en las directivas y cuidados del establecimiento, entre ellos la reforma del casco.

 

En 1904, el matrimonio le encarga al arquitecto francés Alberto Favre, la construcción de un nuevo castillo inspirado en uno similar que habían visto a orillas del Loire.  La construcción demoro mas de cino años, 10 años en ser habitable y otros 20 en terminarse completamente cada detalle.
“Tanto se demoró en su construcción que ni Don Orestes ni Doña Candelaria llegaron a ver el Castillo terminado” cuenta Carolina Fattorini, Gerente Comercial del lugar. (Orestes Piñeiro murió en 1904, y su esposa Candelaria dos años más tarde).
Sin reparar en gastos contrató a los mejores de su época y mandó traer todos los materiales de Europa: piedras, maderas, muebles, vitrales, telas. Tiene 1200 metros cubiertos. El piso es de roble de Eslavonia y la araña principal posee 600 caireles de cristal de Roca. En el interior se destacan los mármoles de carrara y los muebles de estilo Luis XIV y Luis XV.
El estilo arquitectónico es ecléctico pero  pueden distinguirse claramente tres estilos: Nórdico normando en su cortes principales, torres y techo de laja de piedra; Gótico inglés en sus arcos ojivales; y Barroco en las aberturas de planta baja y primer piso.
El parque y los jardines de 245 hectáreas donde abundan estatuas, fuentes, glorietas y puentes con más de 200 especies de plantas, fueron diseñados por el botánico y paisajista Carlos Thays. Frente al Castillo aún sobrevive un puñado de palmeras originales de más de 40 metros de alto y se aprecian largas avenidas de casuarinas, pinos y robles.
“Como Manuel Fraga era muy ansioso, todas las plantas fueron plantas ya adultas, es decir que tienen más antigüedad que el mismo Castillo” cuenta Carolina Fattorini. Un poco más lejos hay otra construcción curiosa, un molino holandés que Fraga mandó construir para alojar al especialista en telas que trajo de los Países Bajos para que se encargara exclusivamente de la decoración interior. El bienestar económico de los Fraga se puede apreciar en cada detalle.
Mientras Manuel se dedicaba a administrar el campo y poner a La Candelaria entre uno de los mejroes establecimientos productores del país, Rebeca ocupaba sus días en la “Hermandad de Beneficencia”  que ella había fundado y la Colonia de vacaciones que instaló en un sector de la estancia, al que concurrían contingentes de niños y niñas durante los veranos, con todos los gastos pagos. (Sobre la Ruta 205 aún hoy se pueden ver algunos de los pabellones destinados a dicha actividad)
Manuel Fraga murió en 1935, y Rebeca recurrió a su cuñado, Roberto Fraga para asumir el manejo de la estancia. Rebeca Falleció en 1940 y como el matrimonio tampoco había tenido hijos, los bienes son heredador por Roberto, a excepción fue la colonia de vacaciones que, por deseo de su fundadora debía pasar a manos de la Hermandad de Beneficencia.
Con los años, La Candelaria se fraccionó y pasó a manos de diferentes dueños. En los años ’90 con el auge del turismo rural, la estancia la adquirieron dos socios, uno de Roque Pérez y otro de Lobos, quienes son los actuales dueños. Tras intensas restauraciones y remodelaciones del casco de la estancia lo utilizan principalmente para turismo rural. Dentro del Castillo los visitantes se pueden alojar en cualquiera de las diez habitaciones suites o clásicas, decoradas con lujoso mobiliario europeo.
Otra alternativa son las diez habitaciones Coloniales de estilo campestre chic en el casco colonial de la estancia. Para los que prefieran más privacidad, existe una suite Molino repartida en dos plantas, situada en el medio del parque.  Además, existe la posibilidad de hospedarse en alguno de los Bungalows del Bosque, con un ambiente independiente, baño privado y hogar a leña. 
Cada habitación cuenta con una identidad propia, todas fueron íntegramente redecoradas y remodeladas, combinando el estilo y la tradición clásica con las comodidades modernas.
Cuando el clima lo permite se pueden realizar paseos en bicicleta, a caballo o en sulky, se utiliza como locación para filmar películas y publicidades. Regularmente se realizan fiestas gauchas cada sábado que incluyen cabalgatas o paseos en sulkys de la época que permiten admirar la inmensidad de nuestras Pampas, se podrá disfrutar de los shows de danzas tradicionales y las habilidades del gaucho en una gran muestra de destreza criolla.
Recientemente tuvo lugar la Feria Viva! Latinoamérica a donde concurrieron más de cuatro mil personas en un fin de semana. De septiembre a abril, en temporada de polo se puede disfrutar de estos encuentros los días sábados.
Cuentan con seis salones para eventos de distinta índole, sociales y empresariales. Dentro del Castillo se puede optar por  el Salón Thays, Salón Dorado y Salón Comedor que brindan un espacio ideal para cenas o reuniones privadas con capacidad para 24 personas. Ofrecen menús para almuerzo y cena, además de una gran variedad de pastelería y panes caseros para el servicio de té. En el sector Colonial cuentan con el Salón Colonial, Salón Criollo y Salón del Lago, donde se podrán acomodar hasta 1000 personas sentadas en Auditórium.
Vale la pena recorrer los cien kilómetros que la separan de Buenos Aires, para disfrutar de la hospital criolla en medio de uno de los castillos mejor conservados del país.


+ INFO:
Ruta 205, kilómetro 114,5. Lobos
Te.: (02227) 42-4404
www.estancialacandelaria.com
info@estanciacandelaria.com
facebook.com/EstanciaLaCandelaria

 

 

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