Revista Ground Online
logo revista Ground

#SerSolidario / UNELA

Leandro, Juan y Sebastián crecieron juntos en Monte Grande. Desde ahí organizan, sin mayor estructura que sus ganas, una movida solidaria para ayudar a una escuela de Chaco.

Tres amigos unidos para ayudar

Los tres hacen honor a eso de que “los amigos son la familia que se elije”. Leandro y Juan Lombardi son hermanos, y conocen a Sebastián Nicolau desde siempre. Crecieron en Monte Grande y arrastran esa historia de infancia compartida con mucho barrio, cordón y vereda tan típica de los suburbios.
Pasaron los años, estudiaron, se recibieron, se casaron, formaron una familia, pero siempre mantuvieron esa amistad que los marcó de chicos.  Leandro es contador, Juan es técnico aeronáutico y Sebastián es visitador médico. Corren todo el día entre el trabajo y la familia. Sin embargo se las ingeniaron para sumar una actividad que les llena el alma: crearon UNELA, una movida solidaria para colaborar con las comunidades más necesitadas de Chaco.
La inciativa la tuvo Leandro, cuando en el 2012 sintió la necesidad de hacer algo por esos que menos tienen.
“Me mandé sólo, sin otros medios que mis ganas de hacerlo. Empezó siendo algo muy chiquito, acudiendo a la ayuda de mi familia y amigos. Nuestro pirmer paso fue hacer una campaña para recaudar donaciones y llevarlas.”
Asi nació UNELA (Unidos en la Ayuda). Lo hicieron simplemente darle un nombre y un espacio en las redes sociales a esta movida solidaria que ya había arrancado. Leandro convocó a los suyos para dar una mano, siempre manteniendo este proyecto dentro de los márgenes marcados por las limitaciones del espacio con el que contaban y las posibilidades de transportar las donaciones que llevan a la provincia de Chaco.



“Nos parece que en Buenos Aires hay más formas de rebuscárselas y hay más posibilidades de acceder a la ayuda social” explica Leandro. El resultado lo sorprendió “Ese primer año se juntó muchísimo más de lo que esperábamos, recibimos juguetes para chicos, ropa y calzado”
La idea original era llevarlas a las comunidades del Impenetrable Chaqueño, pero tuvieron que hacer un cambio de rumbo por una cuestión básica: no tenían un vehículo adecuado para hacer la travesìa, ya que las donaciones las llevaban con sus autos personales.
Entoce, llegaron a la EGB N°348 de Taco Pozo, una localidad perdida en el interior del Chaco. “Habíamos recorrido casi 1500 kilómetros desde Monte y paramos a preguntar en este colegio a dónde podíamos llevar las donaciones. Su directora Teresa Santillán nos dijo que nos podía recomendar un lugar pero que los chicos de su escuela también estaban necesitando cosas. Es un colegio con 600 chicos y si bien la estructura del edificio es bastante buena, la realidad en que viven esos chicos es otra. Por eso decidimos dejar las donaciones ahí” dice Leandro.
 Pasó el tiempo. A principio de 2015 arrancaron la segunda colecta y ahí, Sebastián y Juan se involucracon de lleno en el proyecto.
“Me sentí orgulloso de que un amigo mío estuviera organizando una movida de estas. Sentí que tenía que formar parte” cuenta Sebastián.
“Esto no es simplemente juntar cosas y llevarlas. Implica mucho trabajo de clasificación, de ordenar, de poner en condiciones lo que necesita algún arreglo” En noviembre organizaron un festival en Café Dumas para juntar alimentos no perecederos, que resultó un éxito. Con todo lo recaudado, en mayo de este año, estos tres amigos emprendieron un nuevo viaje a Chaco. Tras infinitas horas donde se turnaban para manejar, llegaron un sábado por la mañana a la escuelita de Taco Pozo, donde los esperaban con un festival de danzas y cantos y banderas de bienvenida.
“Nos miramos entre nosotros y ahí pensamos que valió la pena el esfuerzo. La sonrisa de los nenes fue la mejor recompensa. Nos dimos cuenta que lo que más tenemos que juntar son juguetes para poder llevar uno para cada nene”, dice Sebastián.
Leandro agrega “La primera vez que fui, Teresa me hizo ver que probablemente muchos de esos chicos estaban recibiendo su primer juguete, eso fue fuerte”.
Claro que la campaña incluye todo tipo de donaciones y elementos, cuando están destinadas a un lugar donde muchas veces las necesidades básicas están insatisfechas. “Más allá de la alegría que generan los juguetes, a mí lo que más me impactó fue un papá que se acercó a pedir un colchón”.. aclara Juan.
Y rescata que “Hay mucha gente solidaria que dio una mano. Hay mucha gente agradecida.  Todos entienden que es una movida hecha a pulmón, a puro corazón y desinteresadamente.”
El entusiasmo hace que se superpongan las tres voces en sus relatos, desbordan ganas, desbordan empuje. Los tres quieren volver, y lo único que frena ese entusiasmo es no contar con un vehículo adecuado.
“El viaje y los gastos los pagamos nosotros pero no tenemos en qué llevar las cosas. En los autos es poco lo que podemos llevar. Si contáramos con un vehículo más grande haríamos una gran diferencia.” dice Juan.
Despues de clasificar las donaciones, teniendo en cuenta las necesidades de la escuela del Chaco, quedaron muchas cosas en Monte Grande. Los chicos las llevaron a una Capilla de Guillón y al Merendero Arcoíris de los Chiquis en el barrio 9 de Abril de Monte Grande.
Tres amigos unidos por la vida y por las ganas de ayudar. “Cuando el corazón es grande se inventa tiempo donde no hay”, cierra Leandro.


+ INFO:
facebook.com /UNELA - (Unidos en la Ayuda)



Podes ver más de esta nota en Facebook