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#Destinos / La Boca

Imposible definir a uno de los barrios más particulares de Bs. As. La República de la Boca encierra, entre conventillos y bares, un pasado de inmigrantes, la pasión futbolera de la mitad más uno y el alma del tango más arrabalero.

La República de La Boca

Cuentan que el 1882, un grupo de genoveses izó una bandera de su tierra y firmó un acta comunicándole al Rey de Italia que acababan de crear la República de la Boca, en el puerto de Buenos Aires. La osadía de los genoveses terminó antes de empezar, cuando Roca los conminó a arriar su isignia y acabar con el asunto. La opereta no pasó a mayores, pero dejó bien en claro dos cosas: que la Boca era tierra de los genoveses y que, con papeles o sin ella, sería una república.
De la deformación de aquellos genoveses, “zenesi” en su dialecto, deriva el mote de los xeneises con el que en algún momento se llamaba a todos los habitantes de la Boca, y hoy es el apodo por excelencia de los hinchas de Boca Juniors.

Genoveses o no, la Boca siempre fue territorio de inmigrantes, por el simple hecho de haber sido el puerto natural de Buenos Aires, por lo menos hasta la construcción de Puerto Nuevo.

 

Casi todo el territorio que se extendía al sur de la ciudad era bastante desolado, y las “bocas del Riachuelo” eran además, unas tierras pantanosas, de aguas bajas y crecidas frecuentes. Pero con la llegada de los inmigrantes, la Boca comenzó a cambiar su fisonomía: los conventillos, con sus precarias construcciones y sus miles de colores le dieron una impronta que contrastaba visiblemente con la Buenos Aires aristocrática de la generación del 80.
Con el tiempo se fueron incorporando otros grupos de inmigrantes, españoles, griegos, alemanes y algunos dispersos grupos de franceses y sajones, que también recalaban en aquellas casas de inquilinato, muchas de las cuales todavía están en pié. Fue en esos conventillos, donde cada familia alquilaba una habitación, que el enjambre de culturas comenzó a amalgamarse, dando origen a esa idiosincrasia arrabalera tan característica de la ribera. La Boca fue durante muchísimos años el más fiel reflejo de la cultura popular y las pasiones populares. Cuna del tango, la milonga y el fútbol, sus calles adoquinadas albergaban bares, pulperías y burdeles con incipientes talleres fabriles.
Pasaron los años, y la Boca sigue siendo uno de los barrios más pobres de la Capital Federal , aunque en los últimos años el turismo y el cambio de mirada hacia el sur de la ciudad hizo que mejorara su aspecto. Algunas obras de infreastructura ayudaron a reducir las inundaciones, y la iluminación y puesta en valor de algunas calles del circuito turístico hicieron más segura la zona. La Vuelta de Rocha, el transbordador del siglo pasado y la archifamosa calle Caminito son las imágenes más conocidas de un barrio que supo conocer tiempos mejores.  Por la zona donde en la actualidad se encuentra Caminito, en 1898 pasaba el tren. En 1928, esa vía del ferrocarril cerró y el terreno quedó abandonado. En 1950 un grupo de vecinos, entre ellos el pintor Quinquela Martín, decidieron limpiar y recuperar el espacio para hacer un paseo público. Lo bautizaron con el nombre Caminito, en homenaje al famoso tango compuesto en 1926 por Juan de Dios Filiberto y Gabino Coria Peñaloza.
La Boca es cultura, historia y tracdición, pero por sobre todas las cosas, es fútbol. Cuna de los dos grandes clubes del país, el barrio es territorio indiscutido de la azul y oro. Lejos quedaron los tiempos en que River Plate tuvo allí su estadio (antes de mudarlo a Palermo y luego a Núñez) La Boca es xeneise hasta la muerte, en una relación simbiótica donde casi sería impensable el barrio sin el club, o viceversa. •

*Imperdibles:
Museo de Bellas Artes de La Boca Benito Quinquela Martín, el Teatro de la Ribera, el Centro Cultural Fundación Proa, el Museo de Cera de La Boca y el Bar La Perla, y el Museo de Boca Juniors.

 

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