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#Protagonistas / Agustín Mazzilli

Todos los sueños pueden hacerse realidad si se tiene el coraje de perseguirlos.

Corazón de león

Después del gol que aseguraría ni mas ni menos que un oro olímpico, el pibe se sentó en el arco y se quedó ahí, abrazándose con su amigo y compañero de equipo. Quizás no fue la foto más publicada, lejos de la euforia que minutos después recorría la redes sociales y empaparía las pantallas de todo el país, como si tuviésemos una gran tradición en el hockey sobre césped. Es que los argentinos somos así de exitistas.
Pero también somos como ese chico de 27 años, que festejó el mayor galardón de su vida abrazado a su amigo. Porque solo ellos podían saber todo lo que significa para un argentino, no ya ganar una medalla olímpica, si no simplemente llegar a competir en ese nivel en un deporte amateur.

El abrazo de Agustín Mazzilli con Martín Brunet refleja también el sentimiento de equipo de un grupo de pibes por los que nadie daba un peso hace diez u once años, y hoy están a punto de convertirse en una especie de “generación dorada”. Sin los contratos millonarios, sin los grandes sponsors, sin la prensa, pero con la misma garra.
El Pájaro es uno de los mayores exponentes de este nuevo hockey sobre césped nacional, un deporte que (hasta estos Juegos) pasaba casi desapercibido para el común de los argentinos.
Nacido en Lanús, pasó su infancia y adolescencia en Monte Grande. Repartía sus días entre el Colegio Grilli y el Lomas Athletic Club, donde su padre jugaba y él iba como suelen hacer casi todos los chicos, por inercia familiar. A los siete años agarró un palo de hockey y no lo largó mas. Aunque también practicaba fútbol y rugby, a los 13 decidió que lo suyo era el hockey.
Se formó en las inferiores del Lomas,  y su historia es como la de los miles de chicos que entrenan robándole horas al estudio, amigos, novias, familia… “La verdad es que el colegio Grilli de Canning hizo que pueda cumplir mis horarios de hockey y entrenamiento. Fueron muy flexibles y a la vez muy estrictos conmigo ya que nunca me regalaron nada pero me ayudaron muchísimo”.


“El hockey, supongo que como cualquier otro deporte, te da  mas cosas de las que te saca”, afirma hoy desde Buzios, donde está tomándose una pequeñas vacaciones con su novia antes de emprender el resto del año en Holanda, donde va a incorporarse al Orange Rood, de Holanda. “A mi el hockey me dio mi vida, a Guillermina (su novia) la conocí a través del hockey y es tan responsable como yo de mis logros. Los amigos son los que tengo y voy a tener para siempre. Mi familia ama este deporte tanto como yo y son incondicionales”

En el 2006 debutó en el plantel superior del Lomas y en el 2008, tuvo su primera oportunidad en las ligas mayores nacionales, integrando la selección juvenil que obtendría el título panamericano en Trinidad y Tobago. Le seguiría el séptimo puesto en Campeonato Mundial de Hockey sobre Hierba Masculino de 2010 en Nueva Delhi, y la medalla dorada en los Panamericanos de Guadalajara en 2011.
Por ese entonces, ya había dejado sus estudios de economía para dedicarse de pleno al Hockey. Intercalaba la camiseta de la selección con la del Lomas y los primeros clubes del exterior. “Cuando empecé la facultad se me hizo más difícil. Al principio pude llevarlo bastante bien, hasta que empecé a jugar en el seleccionado mayor, donde tuve que viajar mas y entrenar el doble. Con el correr del tiempo empecé a jugar en Europa y a la vez a viajar mucho”
Su primera parada fue en el 2010, en el Leuven de Bélgica. El Hockey pasaba a ser, además de su deporte, su modo de ganarse la vida.  Así llegó a India, un país que tiene un largo arraigo con el hockey desde la época de la colonia británica y lleva a cabo unas particulares “subastas” de jugadores. Muy pocos argentinos se presentaban, y Agustín supo el primer año por qué. “La liga es muy prestigiosa, tienen un juego de alto nivel. Son muchísimos los jugadores destacados de todas partes del mundo que intentan año tras año ingresar al torneo”
Fueron tres temporadas en India, donde tuvo de compañero en el Punjab Warrior a otro León, Lucas Rey. “India es algo único, no quiere decir que me encante ni nada por el estilo, pero es especial. No se puede comparar con nada, es digno de ver. Hay muchas cosas que ellos hacen y nosotros no vamos a entender nunca, pero jugar con ellos hace que uno pueda conocer un poco su cultura y su forma de pensar”
En el 2012, nuevamente integra el seleccionado nacional en los Juegos Olímpicos de Londres, pero los Leones vuelven con el 10º puesto. “Nos hubiese gustado terminan en una mejor posición, pero haber participado fue importante”, declaró en su momento. Ese año, Agustín había vuelto a vestir la camiseta del Lomas, en la primera parte del campeonato local, y también había formado parte del equipo técnico del hockey femenino de Monte Grande. Nuevamente volvió a Bélgica, ahora integrando las filas de Royal Leopold, donde se desempeño hasta la última temporada.  “Llegué de la mano de otro argentino que estaba jugando allá. Con mi novia, que siempre viaja conmigo, disfrutamos mucho nuestra estadía en Bélgica y supimos encontrar las cosas increíbles que tiene ese país”

El mundial del 2014 les da revancha y los Leones (ya bajo la dirección del Chapa Retegui) vuelven con la medalla de bronce. Soñar con una medalla en Río 2016 ya no parecía una locura, al menos no para ellos. Dos años de esfuerzo personal y de equipo, dos años dándole para adelante con un objetivo.
Lo lograron,  los chicos se trajeron la de oro, derrotando a Bélgica 4 a 2. Un partido que comenzaron perdiendo y lograron dar vuelta, hasta que el Pájaro hizo el gol sobre el final del último cuarto sentenciando definitivamente a un rival que buscaba un gol para ir a los penales. “Se siente un orgullo gigantesco, difícil de dimensionar todavía, pero sabiendo que esto no fue el resultado aislado, si no un producto de muchos sacrificios en todo el hockey masculino, desde los clubes hasta los padres que llevan a sus nenes por primera vez a hockey”
Agustín rescata, sobre todo, el trabajo en equipo que tuvo esta selección: “Nada mas, fuimos un equipo unido que siempre creyó y luchó por eso”
La emoción y los festejos de esos 19 jugadores y su entrenador llenaron las pantallas, las fotos de las medallas en alto se repitieron hasta el infinito, pero nosotros nos quedamos con la otra imagen. La de Agustín riendo como un niño, abrazando a su amigo en el arco, que nos demuestran que siempre vale la pena ir detrás de un sueño.

Dos recuadros:
“A los nenes que recién arrancan, les diría que se rían y disfruten, que hagan amigos porque los van a tener toda la vida. A los pibes de 16 o 16 años que tiene ganas de largar, les diría que no sufran el cansancio, que no digan “no puedo” porque todo en la vida se puede. Lo único que se requiere para esto es sacrificio y pasión”

"Mi novia, mis padres, mi hermano y mis amigos son las patas de una mesa en la que estoy parado, sin ellos no podría seguir ni disfrutar".

 

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