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Muchas personas son aficionadas al deporte, Pero hay algunas que se animan a más y van en busca de lo extremo. Recorrer la ruta 40 en bici, o cruzar la cordillera corriendo son experiencias que desafían los propios límites.

Experiencias todo terreno

Javier Grenettier y Marcelo Derbenti, son amigos hace 15 años. Se conocieron trabajando en bienes raíces y hoy son socios en su propia inmobiliaria, Ruca. Pero hay algo que los une más que la profesión: ambos son ciclistas, y además  de salir a andar regularmente, compiten de forma amateur, en unas 4 carreras por año.
A principios de este año, quisieron ir por más. Investigando encontraron relatos de distintas personas que habían recorrido la Ruta 40 en bicicleta. La mítica ruta es una de las más lindas de la Argentina, además de ser la que lo atraviesa de norte a sur, con aproximadamente 5200 km de recorrido.
“Hablamos mucho el tema, y finalmente con el apoyo de nuestras familias nos decidimos por hacerlo” cuenta Javier. A causa de las exigencias laborales y los compromisos familiares, (ambos tienen hijos pequeños) decidieron hacerlo en 4 tramos. Y así fue, con 38 años Javier y 46 Marcelo, emprendieron una aventura inolvidable.
A fines de Septiembre de este año, hicieron el primer tramo. Empezaron en la ciudad de La Quiaca, en Jujuy y pedalearon 1200 km hasta Chilecito, en La Rioja. Tardaron 10 días y lo recorrieron con un sistema de postas. Si bien cada uno tenía su propia bicicleta, no andaban a la par. “Mientras uno iba en la bicicleta, el otro iba al lado con la camioneta, para asistirlo ante cualquier problema que se presentara. En total cada uno andaba unas 3 horas por día. En la camioneta teníamos todo lo necesario para arreglar las bicis y teníamos comida y agua de sobra” dice Marcelo.
A la noche se iban quedado en los distintos pueblos que encontraban. A veces dormían en paradores municipales, o cuarteles de bomberos y otras veces la gente del lugar les alquilaba una habitación para pasar la noche. “Un día llegamos a las 9 de la noche a un pueblo y una señora nos abrió la puerta de su casa sin conocernos, algo que nosotros no esperábamos. La verdad que la respuesta de la gente en los distintos pueblos fue increíble” cuentan.
La primera etapa los incentivo a seguir. En marzo del año que viene pretenden realizar el segundo tramo de este desafío que les permite combinar la pasión por el ciclismo con una buena amistad.


Algo en parte parecido es lo que hace Viviana Natale. En el año 2000, con 29 años, corrió su primera carrera de aventura. Después de 7 años de carreras de calle, sintió la necesidad de algo más, de descubrir nuevas experiencias.
Las primeras carreras de aventura fueron relativamente cortas, entre 20 y 27 km. Pero en el 2007 se enteró de una carrera más extrema, 100km en 3 días. La carrera parte desde Argentina, donde se cruzan Los Andes para finalmente terminar en Chile. Después de 1 año de entrenamiento, en el 2008 cumplió su objetivo. “Son 3 días en los que se corren unas 6 u 8 horas por día. El primer día es el peor, es el más largo. A la noche en el campamento no sabes cómo vas a hacer para seguir al otro día, pero no me preguntes como, te levantas y salís con la misma energía que el día anterior”, cuenta Viviana.
La sensación de satisfacción cuando se termina la carrera es inigualable según Viviana, y es por eso que no se conformó. Corrió la misma carrera 3 veces más, una en el 2010, otra 2011 y la ultima en el 2012. “Cada vez que corrí, los últimos 10 km los hice llorando. La emoción de decir “lo logre” me llena el alma”, dice.
En el 2012 unos meses después de cruzar Los Andes, se enteró de unas carreras llamadas “Ultra maratones”, que son carreras de distancias mayores a 42 km, pero que a diferencia de las que había corrido antes, se corren en un solo día. La primera que hizo fue de 90 km, en la selva de misiones. Tardo 10 horas, un muy buen tiempo para ser su primera Ultra maratón.  “La ultima que carrera de aventura que corrí, fue una Ultra Maratón también, 50 km en la arena, en el 2014.”, nos cuenta.

Cada carrera de aventura es un descubrimiento nuevo, el no saber con qué te vas a encontrar es ese factor sorpresa que la motiva a seguir. Correr ya no es un deporte para ella, sino una forma de disfrutar, de hacer lo que más le gusta con placer y felicidad. Con sus 46 años no planea dejar de correr, y como dice ella “hasta que el cuerpo y la mente me lo permita voy a seguir”.


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