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Psicología

Ese juguete que me regala el nuevo bebe: mi hermanito


Cuando llega un hermanito


Cuando recibimos esa noticia tan esperada que es la llegada de nuestro segundo hijo enseguida pensamos en el pequeño que nos acompaña, el que lleno todos nuestro tiempo, espacio, pensamiento…. Todo nuestro sentir…. esta ahí en ese primer hijo.
Con el trascurrir del embarazo vemos que sí se puede y claro que sí, quererlo “tanto”. Porque enseguida empezamos a comprender que el amor es solo uno, no se reparte (un pedacito de amor para uno, otro pedacito para otro) sino que cada hijo es único así como el amor que sentimos por ellos.
Es cierto que el pequeño comienza a percibir, sentir y vivenciar una serie de cambios, estos cambios que inevitablemente produce la llegada de un hermano. Tal es el caso de los movimientos que se producen en casa preparando su cuna, habitación, ropita, etc. Ni hablar con respecto a mamá y sus cambios físicos y con ellos la manera en que cambiamos porque, por un tiempo, no podemos hacer las mismas cosas o jugar de la misma manera que sin esa panza que crece cada semana más y más. Y claro papá ayudando y haciendo otras tantas cosas que antes, tal vez, hacía a veces.
Enseguida empiezan los consejos de las personas que nos rodean como por ejemplo “no te olvides del regalito para Roco”… si el famoso regalo que trae el bebe  para su hermano mayor.
Y con el querer “saldar” como papás todo aquello que produce la llegada de un bebe. Es así como buscamos y elegimos algún juguete que hace mucho que quiere…. Y EL MEJOR.
Entonces, nace él bebe, trae el regalo, y su hermano (tal vez) qué hace…
Claro que puede hacer muchas cosas y menos mal que las puede hacer con ese juguete.
Por esto me animo a darte una sugerencia que es la elección de este regalo. Este no tiene que ser el más costoso, o aquel juguete/juego que no se pueda explorar con plenitud. ¿Por qué? Porque es muy probable que nuestro pequeño manifieste con el todo lo que no puede expresar con palabras y que este acontecimiento inevitablemente produce, seguramente haya un entramado de emociones y sensaciones muy contradictorias por cierto y difíciles de manifestar. Como también puede reaccionar ignorando tanto a la mamá como al nuevo integrante y así al regalo que este le obsequia.
Todo esto es posible y merece su mayor entendimiento tratando de integrar al hermano mayor a las nuevas rutinas sin hacer que padezca que él “es el más grande y tiene que ayudar”. Sino que participe porque “nos gustaría que nos acompañe”.
Lo más probable es que tu hijo mayor responda de muy diversas formas: a veces estará fascinado, otras celoso, desinteresado, curioso, etc. Su comportamiento dependerá en parte de su temperamento. Los niños que son más flexibles, quizás se adapten más fácil y rápidamente que los niños que necesitan tiempo para acostumbrarse a los cambios y prefieren las rutinas.
Lo cierto que este juguete cumple la función de descarga de todo aquello que el niño necesite exteriorizar. Entonces, es aquí en donde se puede expresar, donde pueda: abrazar, besar, vestir, pintar, ensuciar, morder, tirar, ignorar, y seguiríamos incansablemente.   
Los niños marcan sus juguetes porque los hacen propios y así los diferencia del resto, son suyos, estas marcas son sus huellas, su primer firma y esto nos dice que allí estuvo él…

Lorena Patricia Sánchez
Licenciada en Psicología
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(niños, adolescentes y adultos)
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